El plan de la semana en Madrid

FELIZ VUELTA AL COLE A TODOS!!


DENTRO DE POCOS DÍAS TENDREIS DISPONIBLES NUEVOS PLANES PARA QUE ESTE OTOÑO DISFRUTEIS LA CIUDAD MÁS QUE NUNCA.


BESITOS


jueves, 2 de diciembre de 2010

El valor de las cosas

Desde hace ya algunas semanas, el trabajo me ha obligado a desplazarme a una ciudad pequeña. Cada lunes el AVE me lleva rumbo a un lugar en el que la vida lleva un ritmo distinto. Las jornadas laborales son más cortas, la familia gana importancia y la moda pierde su significado.
Parece que, cuando el trabajo te absorbe y el ritmo de Madrid no te deja respirar, la idea de vivir en ciudades así es muy romántica. Sin embargo una experiencia vale más que mil palabras y me he dado cuenta que no aguantaría ese ritmo ralentizado.

Entre mis muchas experiencias allí, me he dado cuenta del valor de algunas cosas en general y del valor de Madrid en particular. Cada viernes, en el recorrido en taxi hasta mi casa, he disfrutado con la majestuosidad de los museos y hoteles del paseo del Prado, he recordado épocas pasadas al admirar las vidrieras del café "El Espejo" y, hasta la estatua de Colón me ha parecido más grande (a lo mejor en esto ha influido su reciente cambio de ubicación). A todo esto hay que añadirle lo interesantes y cosmopolitas que me han parecido los restaurantes en los que he estado durante el fin de semana, y lo preciosas que me han parecido las tiendas de Zara con todas sus propuestas y tendencias para la mujer trabajadora, estudiante o ama de casa.

Si además, a todo esto le añades la decoración navideña (un poco más escasa este año por motivos más que evidentes) el resultado es... I LOVE MADRID.

Aunque en este mes y medio que he estado fuera no he perdido mi espíritu cosmopolita, me alegro de haber visto otros lugares porque, tal y como dice la teoría, el hombre no aprecia el valor de las cosas hasta que le faltan y... en este tiempo me han faltado tantas!!

Espero que, de vez en cuando, podáis alejar un poco el prisma para apreciar todo lo que tenemos y...si en algún momento veis las cosas "feas" y necesitáis una dosis de optimismo ya sabéis donde estoy!!

Feliz puente a todos!!

xoxoxo

lunes, 15 de noviembre de 2010

Cuaderno de bitácora: Redescubriendo el downtown

El pasado fin de semana, casi por casualidad, llegue paseando al downtown madrileño. De primeras parece una zona poco chic, llena de gente, turistas, agobios y un poco viejecilla…sin embargo, al igual que ha pasado con Malasaña o Chueca, descubrí que una generación de jóvenes comerciantes y restauradores está dando un nuevo aire a nuestras raíces y apostando por arreglar y revitalizar una zona tan emblemática, una zona cuya historia se remonta casi hasta la prehistoria.

Por aportar un poco de cultura, de la que soy consciente que hay una ligera escasez últimamente, tengo que contaros que la ciudad cosmopolita que conocemos empezó a gestarse en torno a 1591 cuando Felipe II trasladó la corte de Toledo a Madrid y como consecuencia de esto tanto la población como los edificios empezaron a multiplicarse. Fue también en esta época cuando el monarca encargó a Juan de Herrera la remodelación de la Plaza Mayor y con esto empezó a desarrollarse todo este downtown.

Muchos años después, en un mes de noviembre de 2010, intento compartir con todos vosotros las direcciones que más interesantes me parecen de un trocito de este centro histórico. Mi ruta comienza subiendo desde la puerta del sol por la calle Carretas (para las que no os situéis, es la calle que tiene Topshop en la esquina). La primera sorpresa: la cantidad de comercio que se ha establecido por aquí, nuestro gran amigo Amancio no podía ser menos y nos homenajea con casi todas sus insignias: Zara, Pull&Bear, Oysho, Lefties…

Siguiendo con las sorpresas, me encuentro con el mercadillo gastronómico que ahora mismo ocupa la plaza de Jacinto Benavente. Aquí mismo empieza la plaza del Ángel, una calle prácticamente peatonal en la que podemos encontrar el restaurante del Hotel Persal, un bistró con un toque antiguo y comida moderna preparada por aprendices (esto hace que el precio sea bastante asequible).

Nos hallamos en una encrucijada: a la izquierda la plaza de Santa Ana, a la derecha la calle de las Huertas que comienza presidida por una de las floristerías más antiguas de Madrid: El Jardín del Ángel. Si decidís como yo seguir por Huerta, veréis que en el número 1 aparece la primera taberna moderna: “Huerta Uno” (www.huertauno.com) y justo en frente el restaurante “Doña Antonia” (www.donaantonia.es) con raciones y platos deliciosos servidos en vajilla de La Cartuja y con la posibilidad de pedir un juego de mesa para amenizar la velado o un mojito para ahogar las penas.

Un poco más abajo, giro obligatorio a la izquierda para tomar una cervecita irlandesa en la calle del Príncipe antes de salir a la plaza de Santa Ana y deslumbrarnos con la arquitectura del Hotel ME de Meliá o con las tapas del restaurante Lateral.

Para acabar por hoy, unos pasitos por la calle del Prado hasta el restaurante La Mucca, local antes ocupado por un anticuario y que desde agosto de este año ofrece una carta muy variada con precios razonable.

Creo que tanto paseo se me ha abierto el apetito, así que voy a tomarme un cafetín de media mañana. Espero que os sean muy útiles estas direcciones y no dejéis pasar la oportunidad de redescubrir el downtown madrileño que tanto me ha sorprendido!!

xoxoxo

jueves, 4 de noviembre de 2010

After work: Gin Tonic o cervecita

El ritmo frenético al que se mueven ciudades como Madrid o Barcelona, el cada vez más frecuente alargamiento de la jornada laboral y, por supuesto el aumento de la edad media en la que los cosmopolitas formamos una familia o tenemos hijos, están suponiendo un cambio en nuestros hábitos y costumbres.

Antes, la vida entre semana era tranquila y recogida, aprovechábamos los viernes y sábados para salir con amigos o disfrutar de ratos familiares, pero ahora...ahora cualquier día es bueno para salir a tomar un gin tonic o una cervecita. El movimiento after work está creciendo y, como buena cosmopolita, no pienso perdérmelo!

Al igual que el brunch o la fiesta de Halloween, el after work nació en el mundo anglosajón fruto del estrés de la City Londinense y de Wall Street. Allí, es habitual ver a ejecutivos trajeados tomando pintas a las 6 de la tarde, charlando y disfrutando de un rato de desconexión.

En Madrid, cada vez son más los locales inundados de ordenadores y blackberrys donde ejecutivos y ejecutivas comentan las anécdotas del día. Estos locales se concentran en la zona de Azca y en el barrio Salamanca y, son para muchos, mejor remedio que cualquier terapia. La droga que te deja por un rato evadirte de la tensión y te da fuerzas para afrontar el nuevo día.

Realmente es divertido y curioso disfrutar de un rato after work así que olvidaros de la pereza y nos vemos en Bristol Bar, Biotza o Lateral. Caña o gin tonic...eso lo dejo a vuestra elección!

xoxoxo

Biotza (c. Claudio Coello, 27). Especialidad en pinchos y tostas.
Bristol Bar (c. Almirante, 20). Especialidad en comida británica y en gin tonic.
Estay (c. Hermosilla, 46). Especialidad en pinchos.
Lateral (Paseo de la Castella,132). Especialidad en pinchos y tostas.
Lateral (C. Velázquez, 57). Especialidad en pinchos y tostas.

lunes, 25 de octubre de 2010

Tradición o nuevas costumbres

Desde hace muchos años el día 1 de noviembre se celebra en España la festividad de Todos los Santos, sin embargo, no hace tanto que ha empezado a celebrarse también la noche de Halloween o noche de brujas. Una vez más, nuestras más antiguas tradiciones compiten con las nuevas costumbres y los buñuelos de santo se enfrentan a calabazas de caramelo ¿quién creéis que va a ganar?

El día de Todos los Santos es una tradición cristiana para venerar a todos aquellos santos que no tienen una fiesta propia en el calendario litúrgico. Tradicionalmente, España ha sido un país cristiano y designaba este día como festivo. Las familias acudían a la iglesia y disfrutaba de los ricos huesos y buñuelos de santo. Eran días de descanso y celebración.

La modernización, el menor peso de la religión en nuestra sociedad y el aumento del tiempo que dedicamos al ocio han hecho que ciudades como Madrid adquieran algunas de las costumbres anglosajonas más extendidas tales como la fiesta de Halloween. Niños disfrazados de fantasmas, brujas y diablillos corren por las casas para pedir dulces y caramelos bajo el lema “truco o trato”. Las tiendas decoran sus escaparates con calabazas y telas de araña. Los restaurantes preparan menús terroríficos y, los bares y discotecas se esfuerzan en ofrecer la mejor fiesta de Halloween y, hasta te invitan a una copa si vas disfrazado.

Dentro de pocos días tendréis oportunidad de ver un nuevo asalto entre tradición y modernidad, entre santos y brujas ¿quién creéis que será el primero en caer del ring? Personalmente… creo que veremos bandera blanca, un apretón de manos que nos permitirá comer huesitos de santo disfrazados de vampiros ¿os apuntáis a disfrutar de este nuevo cocktail de culturas?

xoxoxo

martes, 12 de octubre de 2010

¿Todo vale?

Hace algunos años un ciudadano americano entró en un restaurante de la cadena McDonald’s y compró un café para llevar. Acto seguido se metió en el coche donde, minutos más tarde el café se derramo provocándole quemaduras. El ciudadano demando a la compañía McDonald’s por no haberle advertido de la temperatura del café y por no haber cerrado adecuadamente la tapa del recipiente. Nuestro americano ganó un juicio cuyo final fue una indemnización millonaria que desde luego aplacó sus quemaduras.

No sé si alguno de vosotros ha escuchado esta historia antes, pero seguro que todos estáis pensando que estas cosas sólo pasan en los Estados Unidos. No estoy segura de si sólo pasan allí, lo que si tengo claro es que aquí, en España, el pobre ciudadano no se habría molestado ni en demandar a McDonald’s porque…aquí todo vale!

Muchas veces nos timan en los comercios y no nos quejamos. Nos sirven mal en un restaurante, y no nos quejamos. Nos hacen overbooking en los aviones, en los hoteles y hasta en los trenes y…no nos quejamos!!

Ahora, yo me pregunto, ¿por qué somos así? ¿Por qué si a mí me exigen el 100% y la excelencia en mi trabajo yo no la exijo a los demás? A mí nadie me toleraría jamás que tratara mal a un cliente o le hiciera esperar durante una hora, ¿por qué yo permito que en vez de servirme en un restaurante me dejen una hora esperando para “lanzarme” un filete frío, lleno de nervios? Desde luego, no es justo!

A veces, quejarse es incomodo, supone pasar un mal rato, enfadarse e incluso llevarse algún sofocón, pero… no podemos fomentar una sociedad de chapuceros en la que todo vale! Hay que apostar por la crítica constructiva. Esa que además, ayuda a las personas a mejorar en su trabajo. Hay que perder la vergüenza a decir lo que uno opina (tanto para bien como para mal). Y, por supuesto, hay que aprender a recibir críticas, encajarlas y utilizarlas para lo bueno y no para enfrentarse a aquellos que nos las hacen.

Estoy dispuesta a intentar decir lo que pienso y, por supuesto, a aceptar lo que los demás piensen de mí (no he dicho que vaya a ser fácil). ¿Me ayudáis a cambiar un poquito esta tendencia del “todo vale” y a aquellos que forman la sociedad de los chapuceros?

Xoxo

miércoles, 6 de octubre de 2010

Los olores del pasado

Dicen los expertos que el olfato es uno de los sentidos más interesantes. Tanto es así que este sentido puede ayudarnos a cambiar la percepción de las cosas y a conservar recuerdos tan profundos que a veces ni sabemos que tenemos.

Algunas de las ciudades más cosmopolitas del mundo se recuerdan por sus intensas fragancias, Londres huele a kebab y fish and chips; NYC huele a perrito caliente en Central Park, Muffins recién horneadas en el Soho y sandwich variados en Wall Street; París huele al baguette y croissant y Roma huele a café intenso recién molido.

El caso de nuestras cities es algo distinto porque nuestra cultura, aunque tiene pasión por la cocina, no se ha enfocado tanto en el sector de la comida rápida. No hay puestos de perritos en las calles y, por lo general, no comemos en media hora un sandwich sentados en un banco de la calle.

Sin embargo, con la llegada del otoño, hay un determinado perfume que si envuelve la ciudad. Es el olor que desprenden las castañas cuando las asan en alguno de esos puestos que aparecen como setas en el jardín de asfalto. Lugares mágicos en los que lo único que hay es un gran brasero lleno de castañas calientes, un “castañero” abrigado hasta las cejas y con las manos negras por el carbón, y una pila de cucuruchos de periódico que muestran noticas ya pasadas.

La verdad no tengo muy claro si este es un producto tan cosmopolita como los que venden en Londres, NYC o Paris, pero lo que si tengo claro es que es el olor de mi infancia. Me recuerda a árboles desnudos y hojas secas, a halloween y a las tardes de cine y lluvia. Este olor nos da la bienvenida al otoño y la verdad...me encanta!

¿Quién se apunta a dar una vuelta por el retiro con un cucurucho de castañas?

xoxoxo

lunes, 27 de septiembre de 2010

De dieta en dieta

El verano acaba de terminar y con él se ha ido la presión de la operación bikini, los pantalones cortos y los tan temidos bañadores. Sin embargo, la llegada del otoño supone además de la vuelta a la rutina, la vuelta a la ropa invernal, esa ropa que guardaste en una caja en el altillo y que ahora, cuando tienes que volver a ponértela, te das cuenta que está un poquitín más justa de lo esperado porque los heladitos, barbacoas y demás caprichos de verano te han pasado factura.

Esta factura parece fácil de pagar, una semanita a dieta y listo!! Pero…ay amigos esto no es tan fácil porque supone vencer a la inercia lo cual nunca ha sido sencillo y…encima hasta ahora esa inercia te decía que podías comer lo que quisieras y cuando quisieras.
Cuando consigues convences a ti mismo, comienzas poquito a poco y con mucha fuerza, pero a la primera tentación sucumbes. Empiezas de nuevo, pero esta vez intentas ser fuerte y entonces llega una boda, una cena con los amigos o una simple tarde de cine ¿Cómo no te vas a tomar unas palomitas, si total…solo te sobran dos o tres kilitos? Al final te encuentras acabando el mes de septiembre, con el otoño encima, lloviendo y con sensación de haber estado todo el mes a dieta pero sin haber conseguido ningún resultado.
Como esta sensación te agobia, vuelves a empezar pasándote así un tiempo de dieta en dieta y al final…parece que tampoco merece la pena. Ay!! mis queridos cosmopolitas, ya lo dice el rafrán “para estar bella hay que sufrir”.
La experiencia me dice que para quitarte algo de peso no hay más opción que cerrar la boca, hacer deporte y, en todo caso, ir a un especialista que te enseñe a comer para que nunca más vuelvas a recuperarlo. De todas formas, también creo que hay que cuidarse por dentro, así que si el autocontrol culinario te va a suponer un agobio, olvídate de él y disfruta de la vida porque siempre será más fácil arreglar lo físico que lo psíquico.

Bienvenidos al otoño!!!

xoxoxo

Por si te pierdes por el blog, o por la web...