El plan de la semana en Madrid

FELIZ VUELTA AL COLE A TODOS!!


DENTRO DE POCOS DÍAS TENDREIS DISPONIBLES NUEVOS PLANES PARA QUE ESTE OTOÑO DISFRUTEIS LA CIUDAD MÁS QUE NUNCA.


BESITOS


lunes, 13 de diciembre de 2010

Y por fin...Navidad!!!

La Navidad es mi época favorita del año. Me gusta seguir las tradiciones y adornar la casa con un árbol enorme, guirnaldas, flores de pascua y un belén. Disfruto eligiendo los regalos para mi familia y amigos. Me emociono escuchando villancicos y recordando aquella época en la que creía en la magia de los Reyes. Pero, sobre todo, adoro que esta época sea la excusa para reunirse con aquellos a los que quieres o aquellos que forman parte de tu vida aunque no siempre estén en el día a día.

La rutina, el trabajo, los viajes y el ir y venir de una ciudad tan acelerada, hace que muchas veces no podamos compartir, tan a menudo como quisiéramos, cenas y alegrías con nuestra gente, sin embargo parece que en navidad todo el mundo hace un huequito en las apretadas agendas y…voilá se organiza un encuentro muy cuco (la expresión “encuentro muy cuco” la he robado de la película “The Holiday”, muy recomendable en esta época navideña)!

Algunos opinan que en realidad esto es una farsa puesto que, si alguien te importa no esperas 365 días para volver a verlo. No niego que puedan tener algo de razón, sin embargo creo que hay una manera más optimista de verlo. Consiste en tomar las oportunidades cuando lleguen y disfrutar de estas celebraciones.

Este año, la crisis y sus consecuencias económicas nos han robado día a día un poquito de felicidad, pero espero de verdad que todos podamos disfrutar de una cena con amigos, una celebración familiar y si puede ser…brindar con una copita de champán para que el 2011 nos traiga de nuevo la ilusión y millones de proyecto por cumplir.

Un beso muy fuerte a todos los cosmopolitas y…FELIZ NAVIDAD

xoxoxo

jueves, 9 de diciembre de 2010

La Sonrisa del Faquir

Hace algunos días, leyendo la revista ELLE (aunque algunos no lo crean, estas revistas se leen, no sólo se ojean) encontré un artículo realmente interesante: La Sonrisa del Faquir. El artículo me recordó alguna que otra vez en la que esta cosmopolita ha puesto sonrisa de faquir para aguantar las impertinencias de algún cliente o los “marrones” de los viernes a última hora. El artículo está escrito por Enric González, periodista de El País que ha paseado su carrera por decenas de ciudades del mundo y, como resultado, ha escrito libros realmente interesantes (Historias de Nueva York, Historias de Londres, etc.).

Espero que disfrutéis leyendo este texto y, ya me contareis si habéis puesto o no sonrisa de faquir en alguna ocasión…

xoxoxo

“En ciertas circunstancias, lo más difícil es sonreír. Se trata, digamos, de la sonrisa del faquir ante el público: el tipo puede haberse tragado un sable teniendo la boca en llamas y el cuerpo perforado con agujas, pero al final sonríe.
Tal vez me equivoque, pero intuyo en las mujeres occidentales una sonrisa de faquir. Me explico:
No hace falta teorizar sobre el feminismo para constatar que las jóvenes profesionales suelen esgrimir un currículo académico más notable que el de los jóvenes profesionales. Las estadísticas dicen que en el mundo laboral las mujeres son al menos tan competentes como los hombres, y sobre eso, personalmente, no tengo dudas: mis mejores jefes han sido jefas.
Es sabido, sin embargo, que en conjunto las mujeres cobran menos que los hombres. Y no hace falta que me extienda en cómo funciona lo de la familia, los hijos, las tareas domésticas y demás.
La mujer no sólo tiene que ser mejor para ser igual, ya me entienden, sino que debe asumir una larga serie de funciones adicionales. Creo que sobre eso existe cierto consenso. Pero hay más. Por una de esas circunstancias puñeteras en las que se especializa la historia de la humanidad, la relativa normalización del papel femenino en la sociedad ha coincidido con una época de éxito frágil. Y, encima, hemos desarrollado un concepto pintoresco de la felicidad, según el cual la acumulación de belleza física lleva a la beatitud espiritual. Si no la viéramos tan de cerca, esta época nos parecería rarísima.
De la manida “superwoman”, por resumir a la mujer occidental de hoy, se espera que sea a la vez Miss Mondoñedo y doctora en Físicas, madre ejemplar, exploradora, amante e independiente, santa y seductora. Y que sea feliz, lo que, según el código social de la industria publicitaria, implica un régimen alimenticio más o menos eterno, la práctica frecuente de ejercicios agotadores, el uso exhaustivo de productos rejuvenecedores y el recurso ocasional a la cirugía. Es decir, un no parar de placeres. La juerga permanente. Con el complemento de la culpabilidad: toda omisión en el cumplimiento de estos deberes de la mujer moderna y feliz conlleva remordimiento, vago o punzante, según los casos.
¿Podemos añadir algo más? Sí, podemos. La sociedad occidental ha evolucionado, pero sigue siendo esencialmente machista. Sospecho que eso implica a la mujer un determinado grado de adecuación al universo onírico masculino concretamente en el subapartado sexual. Conociendo como conozco mi propio universo onírico, eso ha de ser realmente complicado. Entretenido tal vez, y hasta en alguna ocasión satisfactorio, pero complicado.
Al final de una jornada corriente tenemos a una mujer que ha trabajado más de doce horas, ha ganado menos dinero que su colega Ramón, se ha torturado con el Pilates y ha ingerido una cantidad de calorías puramente simbólica. Misión cumplida. ¿Qué es lo que se espera ahora de ella? Que encima sonría. Que proclame, con un cutis impecable y un brillo de gozo en la mirada, que no hay nada como ser una mujer de hoy.
Hablaba al principio de la sonrisa del faquir. Espero haberme explicado.”

Enric González. Publicado por Revista ELLE. Noviembre de 2010.

jueves, 2 de diciembre de 2010

El valor de las cosas

Desde hace ya algunas semanas, el trabajo me ha obligado a desplazarme a una ciudad pequeña. Cada lunes el AVE me lleva rumbo a un lugar en el que la vida lleva un ritmo distinto. Las jornadas laborales son más cortas, la familia gana importancia y la moda pierde su significado.
Parece que, cuando el trabajo te absorbe y el ritmo de Madrid no te deja respirar, la idea de vivir en ciudades así es muy romántica. Sin embargo una experiencia vale más que mil palabras y me he dado cuenta que no aguantaría ese ritmo ralentizado.

Entre mis muchas experiencias allí, me he dado cuenta del valor de algunas cosas en general y del valor de Madrid en particular. Cada viernes, en el recorrido en taxi hasta mi casa, he disfrutado con la majestuosidad de los museos y hoteles del paseo del Prado, he recordado épocas pasadas al admirar las vidrieras del café "El Espejo" y, hasta la estatua de Colón me ha parecido más grande (a lo mejor en esto ha influido su reciente cambio de ubicación). A todo esto hay que añadirle lo interesantes y cosmopolitas que me han parecido los restaurantes en los que he estado durante el fin de semana, y lo preciosas que me han parecido las tiendas de Zara con todas sus propuestas y tendencias para la mujer trabajadora, estudiante o ama de casa.

Si además, a todo esto le añades la decoración navideña (un poco más escasa este año por motivos más que evidentes) el resultado es... I LOVE MADRID.

Aunque en este mes y medio que he estado fuera no he perdido mi espíritu cosmopolita, me alegro de haber visto otros lugares porque, tal y como dice la teoría, el hombre no aprecia el valor de las cosas hasta que le faltan y... en este tiempo me han faltado tantas!!

Espero que, de vez en cuando, podáis alejar un poco el prisma para apreciar todo lo que tenemos y...si en algún momento veis las cosas "feas" y necesitáis una dosis de optimismo ya sabéis donde estoy!!

Feliz puente a todos!!

xoxoxo

lunes, 15 de noviembre de 2010

Cuaderno de bitácora: Redescubriendo el downtown

El pasado fin de semana, casi por casualidad, llegue paseando al downtown madrileño. De primeras parece una zona poco chic, llena de gente, turistas, agobios y un poco viejecilla…sin embargo, al igual que ha pasado con Malasaña o Chueca, descubrí que una generación de jóvenes comerciantes y restauradores está dando un nuevo aire a nuestras raíces y apostando por arreglar y revitalizar una zona tan emblemática, una zona cuya historia se remonta casi hasta la prehistoria.

Por aportar un poco de cultura, de la que soy consciente que hay una ligera escasez últimamente, tengo que contaros que la ciudad cosmopolita que conocemos empezó a gestarse en torno a 1591 cuando Felipe II trasladó la corte de Toledo a Madrid y como consecuencia de esto tanto la población como los edificios empezaron a multiplicarse. Fue también en esta época cuando el monarca encargó a Juan de Herrera la remodelación de la Plaza Mayor y con esto empezó a desarrollarse todo este downtown.

Muchos años después, en un mes de noviembre de 2010, intento compartir con todos vosotros las direcciones que más interesantes me parecen de un trocito de este centro histórico. Mi ruta comienza subiendo desde la puerta del sol por la calle Carretas (para las que no os situéis, es la calle que tiene Topshop en la esquina). La primera sorpresa: la cantidad de comercio que se ha establecido por aquí, nuestro gran amigo Amancio no podía ser menos y nos homenajea con casi todas sus insignias: Zara, Pull&Bear, Oysho, Lefties…

Siguiendo con las sorpresas, me encuentro con el mercadillo gastronómico que ahora mismo ocupa la plaza de Jacinto Benavente. Aquí mismo empieza la plaza del Ángel, una calle prácticamente peatonal en la que podemos encontrar el restaurante del Hotel Persal, un bistró con un toque antiguo y comida moderna preparada por aprendices (esto hace que el precio sea bastante asequible).

Nos hallamos en una encrucijada: a la izquierda la plaza de Santa Ana, a la derecha la calle de las Huertas que comienza presidida por una de las floristerías más antiguas de Madrid: El Jardín del Ángel. Si decidís como yo seguir por Huerta, veréis que en el número 1 aparece la primera taberna moderna: “Huerta Uno” (www.huertauno.com) y justo en frente el restaurante “Doña Antonia” (www.donaantonia.es) con raciones y platos deliciosos servidos en vajilla de La Cartuja y con la posibilidad de pedir un juego de mesa para amenizar la velado o un mojito para ahogar las penas.

Un poco más abajo, giro obligatorio a la izquierda para tomar una cervecita irlandesa en la calle del Príncipe antes de salir a la plaza de Santa Ana y deslumbrarnos con la arquitectura del Hotel ME de Meliá o con las tapas del restaurante Lateral.

Para acabar por hoy, unos pasitos por la calle del Prado hasta el restaurante La Mucca, local antes ocupado por un anticuario y que desde agosto de este año ofrece una carta muy variada con precios razonable.

Creo que tanto paseo se me ha abierto el apetito, así que voy a tomarme un cafetín de media mañana. Espero que os sean muy útiles estas direcciones y no dejéis pasar la oportunidad de redescubrir el downtown madrileño que tanto me ha sorprendido!!

xoxoxo

jueves, 4 de noviembre de 2010

After work: Gin Tonic o cervecita

El ritmo frenético al que se mueven ciudades como Madrid o Barcelona, el cada vez más frecuente alargamiento de la jornada laboral y, por supuesto el aumento de la edad media en la que los cosmopolitas formamos una familia o tenemos hijos, están suponiendo un cambio en nuestros hábitos y costumbres.

Antes, la vida entre semana era tranquila y recogida, aprovechábamos los viernes y sábados para salir con amigos o disfrutar de ratos familiares, pero ahora...ahora cualquier día es bueno para salir a tomar un gin tonic o una cervecita. El movimiento after work está creciendo y, como buena cosmopolita, no pienso perdérmelo!

Al igual que el brunch o la fiesta de Halloween, el after work nació en el mundo anglosajón fruto del estrés de la City Londinense y de Wall Street. Allí, es habitual ver a ejecutivos trajeados tomando pintas a las 6 de la tarde, charlando y disfrutando de un rato de desconexión.

En Madrid, cada vez son más los locales inundados de ordenadores y blackberrys donde ejecutivos y ejecutivas comentan las anécdotas del día. Estos locales se concentran en la zona de Azca y en el barrio Salamanca y, son para muchos, mejor remedio que cualquier terapia. La droga que te deja por un rato evadirte de la tensión y te da fuerzas para afrontar el nuevo día.

Realmente es divertido y curioso disfrutar de un rato after work así que olvidaros de la pereza y nos vemos en Bristol Bar, Biotza o Lateral. Caña o gin tonic...eso lo dejo a vuestra elección!

xoxoxo

Biotza (c. Claudio Coello, 27). Especialidad en pinchos y tostas.
Bristol Bar (c. Almirante, 20). Especialidad en comida británica y en gin tonic.
Estay (c. Hermosilla, 46). Especialidad en pinchos.
Lateral (Paseo de la Castella,132). Especialidad en pinchos y tostas.
Lateral (C. Velázquez, 57). Especialidad en pinchos y tostas.

lunes, 25 de octubre de 2010

Tradición o nuevas costumbres

Desde hace muchos años el día 1 de noviembre se celebra en España la festividad de Todos los Santos, sin embargo, no hace tanto que ha empezado a celebrarse también la noche de Halloween o noche de brujas. Una vez más, nuestras más antiguas tradiciones compiten con las nuevas costumbres y los buñuelos de santo se enfrentan a calabazas de caramelo ¿quién creéis que va a ganar?

El día de Todos los Santos es una tradición cristiana para venerar a todos aquellos santos que no tienen una fiesta propia en el calendario litúrgico. Tradicionalmente, España ha sido un país cristiano y designaba este día como festivo. Las familias acudían a la iglesia y disfrutaba de los ricos huesos y buñuelos de santo. Eran días de descanso y celebración.

La modernización, el menor peso de la religión en nuestra sociedad y el aumento del tiempo que dedicamos al ocio han hecho que ciudades como Madrid adquieran algunas de las costumbres anglosajonas más extendidas tales como la fiesta de Halloween. Niños disfrazados de fantasmas, brujas y diablillos corren por las casas para pedir dulces y caramelos bajo el lema “truco o trato”. Las tiendas decoran sus escaparates con calabazas y telas de araña. Los restaurantes preparan menús terroríficos y, los bares y discotecas se esfuerzan en ofrecer la mejor fiesta de Halloween y, hasta te invitan a una copa si vas disfrazado.

Dentro de pocos días tendréis oportunidad de ver un nuevo asalto entre tradición y modernidad, entre santos y brujas ¿quién creéis que será el primero en caer del ring? Personalmente… creo que veremos bandera blanca, un apretón de manos que nos permitirá comer huesitos de santo disfrazados de vampiros ¿os apuntáis a disfrutar de este nuevo cocktail de culturas?

xoxoxo

martes, 12 de octubre de 2010

¿Todo vale?

Hace algunos años un ciudadano americano entró en un restaurante de la cadena McDonald’s y compró un café para llevar. Acto seguido se metió en el coche donde, minutos más tarde el café se derramo provocándole quemaduras. El ciudadano demando a la compañía McDonald’s por no haberle advertido de la temperatura del café y por no haber cerrado adecuadamente la tapa del recipiente. Nuestro americano ganó un juicio cuyo final fue una indemnización millonaria que desde luego aplacó sus quemaduras.

No sé si alguno de vosotros ha escuchado esta historia antes, pero seguro que todos estáis pensando que estas cosas sólo pasan en los Estados Unidos. No estoy segura de si sólo pasan allí, lo que si tengo claro es que aquí, en España, el pobre ciudadano no se habría molestado ni en demandar a McDonald’s porque…aquí todo vale!

Muchas veces nos timan en los comercios y no nos quejamos. Nos sirven mal en un restaurante, y no nos quejamos. Nos hacen overbooking en los aviones, en los hoteles y hasta en los trenes y…no nos quejamos!!

Ahora, yo me pregunto, ¿por qué somos así? ¿Por qué si a mí me exigen el 100% y la excelencia en mi trabajo yo no la exijo a los demás? A mí nadie me toleraría jamás que tratara mal a un cliente o le hiciera esperar durante una hora, ¿por qué yo permito que en vez de servirme en un restaurante me dejen una hora esperando para “lanzarme” un filete frío, lleno de nervios? Desde luego, no es justo!

A veces, quejarse es incomodo, supone pasar un mal rato, enfadarse e incluso llevarse algún sofocón, pero… no podemos fomentar una sociedad de chapuceros en la que todo vale! Hay que apostar por la crítica constructiva. Esa que además, ayuda a las personas a mejorar en su trabajo. Hay que perder la vergüenza a decir lo que uno opina (tanto para bien como para mal). Y, por supuesto, hay que aprender a recibir críticas, encajarlas y utilizarlas para lo bueno y no para enfrentarse a aquellos que nos las hacen.

Estoy dispuesta a intentar decir lo que pienso y, por supuesto, a aceptar lo que los demás piensen de mí (no he dicho que vaya a ser fácil). ¿Me ayudáis a cambiar un poquito esta tendencia del “todo vale” y a aquellos que forman la sociedad de los chapuceros?

Xoxo

Por si te pierdes por el blog, o por la web...